¿Puedo sacar correos o documentos de la empresa como prueba para un juicio?

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Los correos electrónicos y documentos de la empresa pueden ser pruebas fundamentales para ganar un juicio laboral, pero ¿es legal que el trabajador los saque de la oficina o de su ordenador corporativo? Aclaramos la normativa actual.

Sacar información de la empresa para un juicio laboral

¿Puedo sacar correos electrónicos de la empresa para un juicio?

Actualizado: 25/09/2026

Muchas veces, cuando un trabajador quiere demandar a la empresa (por despido, reclamación de cantidad, acoso, etc.), necesita el contenido de los correos electrónicos corporativos o documentos internos para poder demostrar la verdad y defenderse.

La norma general de los tribunales es clara: un trabajador puede sacar e imprimir los correos que ha enviado o recibido, así como los documentos adjuntos en ellos, para utilizarlos exclusivamente como prueba en un juicio laboral.

Al igual que ocurre cuando se graba una conversación en el trabajo, el requisito legal indispensable es que el trabajador sea partícipe de esos correos. Es decir, debe ser el remitente, el destinatario, o estar en copia (CC) de los mismos. No se pueden aportar correos ajenos en los que el trabajador no participa.

Uso estrictamente judicial: Estos correos se pueden utilizar únicamente como prueba en el juzgado. Es ilegal publicarlos en redes sociales, enseñarlos a terceros, filtrarlos a la prensa o usarlos como chantaje. Obviamente, sí se le pueden entregar al abogado laboralista que lleve tu defensa, ya que está sujeto al secreto profesional.

Otros documentos corporativos: ¿Puedo usarlos como prueba?

Al igual que los correos, un empleado puede sacar otros documentos físicos o digitales de la empresa, siempre y cuando haya tenido acceso legítimo a ellos en el ejercicio normal de sus funciones.

Dentro de estos documentos puede haber de todo: albaranes, pedidos, facturas, cuadrantes de turnos, registros de jornada, cuentas, discos de tacógrafos, partes de trabajo… Su validez dependerá de lo que haya que probar en el juicio.

Para qué puede ser útil sacar estos documentos o correos

La prueba documental y electrónica es la más decisiva en los juicios laborales. Lo que se puede demostrar con ella depende del caso concreto. Por ejemplo:

  • Horarios y horas extra: Con los correos enviados fuera del horario habitual o el registro de entrada en las bases de datos de la empresa, se puede demostrar la realización de horas extra no pagadas.
  • Causas reales del despido: Un correo puede demostrar que los motivos económicos alegados por la empresa son falsos, o evidenciar que el despido es, en realidad, una represalia por haber reclamado un derecho previamente por escrito.
  • Cesión ilegal de trabajadores: Los correos cruzados con los encargados de la empresa “cliente” y el uso de su cuenta corporativa son pruebas clave para demostrar para quién se trabaja realmente.
  • Reclamación de categoría salarial: Firmar correos con un cargo superior, o recibir instrucciones para tareas de mayor responsabilidad, ayuda a reclamar las diferencias de sueldo atrasadas.
  • Pagos en negro: Correos, hojas de cálculo o mensajes de WhatsApp donde se detallen las cantidades abonadas fuera de nómina.

¿Es delito llevarse estos documentos de la empresa?

No. Sacar correos o documentación a los que se tiene acceso legítimo, con el único fin de usarlos como prueba en un juicio laboral, no es un delito.

Así lo ha consolidado la jurisprudencia, como la famosa sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid (Sentencia 329/2015), en la que una empresa denunció por “revelación de secretos” a un ex-trabajador que aportó correos internos para defenderse de un despido objetivo falso.

Los jueces establecen sistemáticamente que el Derecho a la Tutela Judicial Efectiva (la defensa en el juicio) prevalece sobre la intimidad de la empresa, siempre que el trabajador no actúe con intención de perjudicar la competitividad del negocio, ni revele esos secretos comerciales a terceras personas ajenas al pleito.

Atención: Prueba ilícita si se roba la información

Cuidado. Aportar estas pruebas no es delito solo si se han conseguido de forma lícita. Un documento entregado por la empresa para tu trabajo, o un correo en tu propia bandeja de entrada, son pruebas lícitas.

Sin embargo, si obtienes la información métodos ilegales (hackear el ordenador de un compañero, entrar en el despacho de Recursos Humanos forzando la puerta, adivinar contraseñas ajenas o coger un papel confidencial de la mesa del jefe en un descuido), esa prueba será declarada nula e ilícita (Art. 90.2 de la LRJS). Además, en estos casos sí podrías enfrentarte a graves consecuencias penales por descubrimiento y revelación de secretos.

¿Qué pasa si la empresa dice que he manipulado el correo?

Es una estrategia de defensa muy común. El abogado de la empresa puede impugnar la prueba (decir que el correo impreso que aportas es falso o está manipulado). A diferencia de los documentos con firma física, los correos electrónicos o mensajes de WhatsApp son fácilmente alterables.

Si la empresa los impugna, el trabajador que ha aportado la prueba deberá demostrar su autenticidad. Para ello, en la actualidad es muy habitual tener que recurrir a una prueba pericial informática. Un perito informático certificará ante el juez los metadatos del correo, la dirección IP o la integridad de la cadena de custodia. También se puede solicitar judicialmente a la empresa que exhiba el correo original desde sus propios servidores.

Solo en el caso extremo de que el juez sospeche que has fabricado pruebas documentales graves (falsedad documental), podría paralizar la sentencia laboral hasta que un juzgado penal investigue los hechos.

¿Y si tengo firmada una cláusula de confidencialidad (NDA)?

El hecho de haber firmado una cláusula de confidencialidad al firmar tu contrato no te impide aportar documentos a un juicio. Ninguna empresa puede usar un contrato privado para saltarse la Ley o impedir el derecho constitucional de un ciudadano a reclamar ante los tribunales.

Esa confidencialidad es estricta frente a terceros (no puedes dar bases de datos de clientes a la competencia, ni publicar diseños en prensa), pero no opera frente a los Jueces y Tribunales de lo Social que deben juzgar tu caso.

Consejo práctico: Discreción

Siempre es mejor que la empresa no sepa qué pruebas estás guardando. Por un lado, mantener el factor sorpresa en el acto del juicio o en el acto de conciliación suele ser una ventaja estratégica vital para tu abogado. Por otro lado, si la empresa te sorprende copiando bases de datos o reenviándote cientos de correos corporativos a tu Gmail personal, podrían sospechar de competencia desleal, despedirte de forma disciplinaria y bloquearte el acceso de inmediato, obligándote a dar muchas explicaciones antes del juicio.

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