La solidaridad de los abuelos

Muchas personas han tenido que apretarse el cinturón para intentar llegar a fin de mes, porque hoy en día se puede ser pobre incluso teniendo un trabajo.
 
A veces la única opción para poder subsistir es volver a casa de sus mayores y vivir de la pensión que estos reciben.


 

Los abuelos están ayudando a miles de familias a salir adelante

 
En situaciones de crisis permanente, como la actual, donde la recuperación económica parece no llegar a las personas más necesitadas, los abuelos son la gran red que está manteniendo a flote a muchas familias.
 

Los abuelos como apoyo a la conciliación familiar y profesional.

 
Los estudios señalan que casi seis de cada diez mayores ayudan económicamente a sus familiares y amigos directos.

Las abuelas y los abuelos han ayudado desde siempre a sus hijos sobre todo, desde la incorporación de la mujer al mercado laboral por la problemática que supone la conciliación de la vida familiar con la profesional, asumiendo más tareas en el hogar y en el cuidado de los nietos.

Con este apoyo, los padres no solo consiguen la tranquilidad de saber que sus hijos están cuidados por personas de plena confianza, sino que supone un gran ahorro en la economía familiar, evitando pagar guardería, cuidadores, transporte escolar, comedor, etc siendo un alivio durante las vacaciones escolares.  Sin embargo, en muchas ocasiones los abuelos acaban desbordados por tanta responsabilidad.

 

“Papá, mamá… tengo que volver a vuestra casa durante una temporada”

 
Hace años que España se encuentra inmersa en una profunda crisis económica que afecta a millones de familias, estando muchas de ellas en riesgo de exclusión social. Algunas de ellas no han podido hacer frente al pago de alquileres e hipotecas, y se han visto obligados a volver a casa de sus mayores (los abuelos), con su pareja e hijos.

En la mayoría de los casos, los hijos que vuelven a casa han perdido su empleo hace años y han agotado todas las ayudas para desempleados. Por mucho que buscan no encuentran ningún trabajo para salir del bache, siendo los abuelos con sus pensiones quienes se encargan de sostener económicamente a todos.
 

Estas redes de protección familiar, junto con el fenómeno de la economía sumergida, explican cómo están sobreviviendo las más 750.000 familias que no reciben ningún tipo de ingresos.


 
Nuestros mayores han sobrevivido las estrecheces de una guerra, han luchado por conseguir derechos sociales y laborales y no han dejado de trabajar para dar a los suyos una vida mejor.  Y hora, en muchos casos, tras jubilarse les toca cargar nuevamente con el mantenimiento de la toda la familia.
 

Vamos a cuidar al abuelo en casa para ahorrar gastos

 
Si hace diez años era imposible encontrar plaza en una residencia para mayores y las listas de espera eran interminables, desde hace unos años estas se están quedando vacías. Una práctica habitual en estos tiempos de crisis, es la de sacar al abuelo de la residencia para cuidarlo en casa y de paso tener como ingreso su pensión, e incluso, en ocasiones la ayuda para la dependencia.
 

La pensión del abuelo es elástica.

 
Hay que resaltar que la mayoría de los abuelos que prestan ayuda económica a sus familiares no disponen de un  gran nivel adquisitivo, más bien todo lo contrario, normalmente, son los que menos tienen los que más apoyo dan. Son muchos los abuelos que con su pensión alimentan a un mínimo de cinco personas (abuela, hijo y su pareja, nietos y él mismo).

La pensión media de los abuelos que sostienen la economía familiar es de 800 euros mensuales. Si son afortunados hay un doble ingreso, la pensión contributiva o no de ellos, y normalmente, la pensión no contributiva de ellas que han estado toda su vida como amas de casa poder sin cotizar, ingresando entre los dos menos de 1.200 euros al mes.
 

Donde comen dos, ¿comen siete?

 
Paulino tiene 75 años y cobra una pensión de jubilación contributiva de 823,14 euros, por haber trabajado desde los 14 años en un taller de coches. Su mujer Gloria ha estado toda su vida encargándose de la casa y no tiene derecho a una pensión no contributiva porque entre los dos superan el límite de rentas.

Durante muchos años ambos han estado ayudando a sus cinco hijos con el cuidado de los nietos y haciendo pequeños trabajos en sus respectivas casas.

Joaquín es uno los hijos de Paulino y como muchos parados se quedó sin trabajo hace unos años y ha agotado todas las ayudas para desempleados posibles. Cobra por tener cargas familiares un salario social de 220 euros, convive con su mujer y con sus tres hijos. Como no pueden afrontar el pago de la hipoteca han sido desahuciados y en consecuencia, se han tenido que mudar a casa de los abuelos.

El resultado es que, Paulino después de haber estado toda su vida trabajando, ahora que tiene tiempo libre y un poco de dinero para algún capricho, se ve abocado a volver a pasar estrecheces, porque de su pensión dependen todos los miembros de su familia. Y en una familia, donde comen dos comen siete.

Gracias a gente como Paulino millones de familias en riesgo de exclusión social sobreviven mes a mes, esperando que al abuelo no le pase nada, porque de lo contrario, la situación sería desesperante.

 

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