Cuando la voluntad de emprender no es suficiente

Montar un pequeño negocio para salir del paro

 
Jorge trabajaba en una pequeña imprenta. Cuando esta cerró, se encontró con 40 años, en el paro, un hijo pequeño y una hipoteca.

El traspaso de una pequeña zapatería parecía una buena oportunidad para lograr su autoempleo.

 
Esta es una historia real. Su protagonista únicamente nos pidió que utilizásemos otro nombre en la entrevista.
 
Todos los años miles de nuevos negocios tienen que cerrar, llevándose por delante ahorros e ilusiones. Poco se habla de ellos y demasiado, quizá, del éxito de unos pocos emprendedores.


 

Jorge, ¿qué te motivó a montarte por tu cuenta?
 
“El padre de un conocido regentaba una pequeña zapatería y quería jubilarse. Yo me encontraba en el paro y mi mujer trabajaba en hostelería muchas horas y con un sueldo que no nos llegaba para mucho. La mayoría de los meses teníamos que tirar de nuestros padres para poder  llegar a fin de mes. Vimos la posibilidad de mejorar nuestra situación quedándonos con el traspaso de la tienda, que nos dejaban muy barato. La tienda, arrojaba unas cifras mensuales  de ventas modestas, pero pensamos que modernizándola y ampliando la oferta podríamos conseguir mejores resultados.”
 
 ¿Con qué contabas para la inversión?
 
“La verdad es que ya no me quedaba mucho por cobrar del desempleo, así que tuvimos que tirar de mi familia y de la familia de mi mujer y reunir lo suficiente para el traspaso y para darle un lavado de cara a la tienda.”
 
¿Buscasteis alguna subvención?
 
“Preguntamos en la gestoría que llevaba el papeleo del anterior dueño porque yo no tenía mucha idea de lo que era regentar un negocio. No encontraron prácticamente ninguna ayuda que nos sirviera, pero aún así decidimos seguir adelante. La tienda algo funcionaba, y por poco que fuese teníamos prisa, porque se me agotaba el paro.”
 
¿Cómo empezasteis?
 
“Al principio fue un descontrol, yo me pasaba el día en la tienda, buscando proveedores nuevos, consultando a cada paso con la gestoría y con el anterior dueño,  cuadrando ofertas, comparando precios y mareándome mucho la cabeza para adaptarme a llevar un negocio. Mi mujer seguía trabajando por su cuenta, casi no nos veíamos, teníamos que volver a tirar de nuestros padres para que cuidasen al niño, pero teníamos la intención de que cuando todo estuviese en marcha y diese beneficios suficientes, ambos podríamos dedicarnos a la tienda.·
 
¿Y daba beneficios?
 
“Daba lo justo, la verdad es que no compensaba en absoluto el tiempo que invertía, pero con la remodelación inicial y la inversión en productos que hicimos para reinaugurar, teníamos un respiro y no daba mensualmente pérdidas.”
 
 ¿Cuándo empezaron los problemas?
 
“Empezaron a llegar los gastos, a tener que reponer material que se vendía y a ver que había mucho producto que no salía y había que ofertar para que no se pasase de moda. Llegaba la hora de rendir cuentas con hacienda, el pago del seguro, la luz, facturas de proveedores…miraba mes a mes las cuentas y no sacaba suficiente para cubrir las facturas en casa, volvíamos a estar como al principio y tener que pedir a nuestra familia para poder aguantar. Pasaba el tiempo y por muchos malabarismos que hiciese no conseguía que las ventas subieran lo suficiente como para sacar ni la mitad de un sueldo.”
 
 ¿Cuánto aguantasteis así?
 
“Tuvimos la tienda funcionando casi tres años, no compensaba, llegó un momento en que no podía ni permitirme pagar a la gestoría. Había probado de todo, cambiando de proveedores muchas veces, buscando producto mas económico, inventándome mil ofertas. No compensaba, y en casa ya empezábamos a sufrir las consecuencias de mantener una situación que no estaba consumiendo.”
 
¿Pensaste en buscar asesoramiento o algún tipo de ayuda?
 
“Se hablaba de mucha proyección del pequeño empresario y mucho crédito bancario, pero en nuestra situación no encontrábamos ningún tipo de ayuda que fuese más allá de alguna rebaja en impuestos, y la mayoría pasaban por contratar a alguien. ¿Pero como íbamos a contratar?, si ni siquiera conseguía sacar el sueldo de una persona. Me encargaba de estar atendiendo en la tienda de lunes a sábado, todas las horas, de cerrar, de ir a proveedores… Dedicaba más de 60 horas a la semana, teniendo que pedir favores para recoger al niño, para poder acercarme a los almacenes, mover papeles y no me rentaba en absoluto.”
 
¿Cuándo decidisteis abandonar?
 
“Durante un año estuvimos dándole vueltas a la posibilidad de cambiar el negocio, de poner una tienda de ropa o cualquier otra cosa para aprovechar el uso del local, pero ya no teníamos de dónde tirar económicamente, y la verdad es que tampoco teníamos garantías de que fuese a funcionar.  Me ofrecieron un trabajo en un almacén que visitaba frecuentemente y no me lo pensé, cerramos la tienda y la ofrecimos como traspaso.”
 
 ¿Cuáles crees que fueron los errores?
 
“¡Todo!. Ni estábamos preparados, ni teníamos margen económico para permitirnos aguantar. Nos precipitamos cogiendo una opción a la desesperada por nuestra situación y las pocas perspectivas que teníamos de futuro con la crisis. Fue peor el remedio que la enfermedad. No se si no era el momento, si no éramos los indicados, si fue el tipo de negocio…”
 
¿Volverías a intentarlo?
 
“Ni loco, no me quedan fuerzas. Fueron unos años muy malos, todo el mundo nos decía que los dos primeros años eran difíciles, pero no nos imaginábamos que fuesen a generar tanta deuda. A día de hoy llevo año y medio trabajando y aún tenemos agujeros que liquidar de esa experiencia, sin contar con la inversión principal de la familia, que damos por perdida.”

 

 
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Un artículo de la redacción de Loentiendo.com

Abogados, Graduados Sociales y redactores especialistas en derecho laboral.

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1 comentario en “Cuando la voluntad de emprender no es suficiente

  1. Y esto no ha hecho más que empezar. El gobierno, con habilidad, está maquillando las cifras del paro con los miles de “teóricos autónomos” que se están dando de alta con la famosa tarifa plana de 50 euros de cotización a la Seguridad Social. Un año entero de cotización por la base mínima para la jubilación y otras prestaciones, por el módico precio de 50 euros al mes.

    Sin embargo, de esos cientos de miles de nuevos autónomos que se han dado de alta con la tarifa plana ¿cuántos realmente están facturando y generando ingresos , riqueza y pagando impuestos?. Muy pocos, tan pocos que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social no se atreve a publicar las cifras agregadas que resultan de cruzar el número de nuevas altas en autónomos , con sus facturaciones medias trimestrales.

    Dentro de un año, cuando estalle la burbuja de la tarifa plana, veremos como estos miles de nuevos autónomos de conveniencia regresan a las filas del desempleo. La Seguridad Social ha registrado en 2017 el mayor déficit de su historia, más de 18.000 millones de euros y esto no parece alarmar a nadie.

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