La asertividad. Una habilidad en la comunicación y en el trabajo


 

 

La asertividad es una habilidad social imprescindible en nuestras relaciones con los demás, en el puesto de trabajo o a la hora de buscar empleo.

Comentamos por qué es tan importante y algunas técnicas para mejorarla.

Buscamos candidato/a con alta asertividad

 
Fíjate en esta oferta real de empleo, publicada hace unos meses en Empléate, el portal público de Empleo.
 

asertividad en las ofertas de empleo
 
Una de las cualidades que se piden a los candidatos a este puesto de trabajo en un hotel de cuatro estrellas, es la de “tener una alta asertividad”.

 

¿Qué es la asertividad?

 
Las respuestas personales que ofrecemos a distintas situaciones sociales van desde la pasividad hasta la agresividad,  a la hora de afrontar cualquier  tipo de interacción con otras personas. Si buscamos un término medio en esa escala, encontramos la asertividad, que viene a representar el equilibrio entre respetar las opiniones  y necesidades de los demás, sin dejar que éstas anulen las nuestras propias.

Cuando hablamos de derechos, no estamos refiriéndonos a los legales y establecidos, sino a los que debemos disfrutar como personas a la hora de relacionarnos y sobre todo, comunicarnos con los demás.


 

Los derechos asertivos

 
Nuestras opiniones, ideología, preferencias, necesidades; todo aquello que forma parte de nosotros mismos y que nos hacen sentir cómodos a la hora de relacionarnos con nuestro entorno, originan una serie de derechos que tenemos que tener claros y defender frente a otros individuos, sin olvidar que ellos también gozan de los mismos.

Tenemos derecho a:

  • Ser escuchados
  • Decidir libremente
  • Cambiar de opinión
  • Que nos tomen en serio
  • Ser respetados
  • Decir NO y decir SI, sin sentirnos culpables
  • Reclamar, pedir
  • Tener éxito y no esconder nuestra satisfacción
  • No contestar si no quiero
  • No prestar ayuda que me pidan o exijan
  • Disfrutar
  • Equivocarnos y cometer errores
  • Preguntar y solicitar información
  • Defender estos derechos
  •  
    En definitiva, tenemos derecho a ser nosotros mismos y a responder a los demás teniendo en cuenta también sus propios derechos, pero sin que éstos nos coaccionen y prevalezcan sobre los nuestros. Eso es asertividad.


     

     
     

    Es importante tener en cuenta que tienes derecho a cometer errores. Aceptar esa premisa es asertividad negativa y en el polo opuesto e igual de importante, debes aprender a recibir halagos (asertividad positiva). Y por supuesto recuerda que los demás también pueden equivocarse y deben ser beneficiarios de tus cumplidos cuando los merezcan.
     
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    Adoptar una postura asertiva no es tan fácil ¿verdad?

     
    Aunque  puedan parecer obvios, a veces en el día a día, es muy difícil reclamar esos derechos. Afrontar situaciones dónde se nos niegan de forma directa o indirecta,  puede llegar a causarnos  cierto estado de ansiedad.

    Ese café que pediste templado y te han puesto frío, esos comentarios de los compañeros porque has llegado con mala cara y alegan que has estado de fiesta, el jefe que te dice amablemente y con preocupación que no te puede dar las vacaciones cuando las has pedido…

    No querer molestar, no querer ponerse en evidencia, evitar la confrontación… hay situaciones que nos hacen responder desde los extremos, o bien con pasividad que puede entenderse a veces como sumisión, o bien generando una respuesta agresiva que puede dañar emocionalmente al interlocutor.

    Si adoptas una actitud sumisa y aceptas la conducta del interlocutor como imposición, puedes llegar a un punto en el que emocionalmente te encuentres en un círculo vicioso, donde expresar tu disconformidad te genere un estrés importante que te impida romperlo, y acabe acarreándote complejos, ansiedad y en situaciones alargadas, incluso depresión.
     

    Asertividad y autoestima guardan un estrecho vínculo y se alimentan mutuamente.

    Hay que aprender poco a poco a reclamar tu sitio y adquirir cierta habilidad para manejar  este tipo de situaciones tan habituales, para evitar sentirse anulado.
     
    En muchas ocasiones la falta de asertividad puede esconder un problema psicológico que es necesario tratar buscando ayuda profesional. Cuando aún no es grave, si somos conscientes, podemos intentar buscar solución a base de pequeños esfuerzos.

     

    Cómo mejorar la asertividad

     
    Empezar por situaciones poco conflictivas

    Los expertos aconsejan comenzar a adquirir habilidad a base de cambiar la actitud y nuestra respuesta a situaciones poco trascendentes del día a día.

    Ejemplo: María pide un café solo, el camarero se lo pone con leche. María se debate entre guardar silencio, porque el camarero está muy atareado, o reclamar el café como lo ha solicitado.

    María en este caso está anteponiendo la situación del camarero a su disgusto. Si quiere ser asertiva, solo tiene que llamarlo y pedirle amablemente que le cambie el café.

    Puede parecer una tontería, pero este es un claro caso donde evitamos hacer prevalecer nuestro derecho, teniendo en cuenta los de la otra persona, porque podemos llegar a sentirnos culpables al hacerlo trabajar más, olvidándonos de nosotros mismos. Asertividad es tener en cuenta al otro (se que estás atareado y voy a ser amable), pero hacer también valer nuestro derecho (quiero un café solo y no voy a conformarme con este)

    Entonces; además de ir exponiendo nuestras preferencias; ¿hay también que ser empático?
     
    Empatía y asertividad no son lo mismo

    Puede parecer que para tener también en cuenta los derechos de los demás tienes siempre que ponerte en el lugar de ellos, pero no siempre es necesario para poder ser asertivos.

    Dejando de lado que la empatía es una característica emocional atractiva a la hora de establecer relaciones con los demás, no es en sí un sinónimo de asertividad.  Ser asertivos es ser francos, honestos con nosotros mismos, sinceros… expresarnos libremente teniendo en cuenta a los demás, pero eso no obliga a meternos siempre en la piel del otro.

    Puedes ser asertivo sin ser empático, basta tener muy claro que tus derechos son extrapolables al resto, y reclamarlos intentando respetarlos, pero sin que valgan más que los tuyos. Asume que habrá confrontación a veces, lo que hay que intentar es evitar que el conflicto sea desagradable.
     
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    Técnicas de asertividad

     
    Existen varias técnicas aceptadas y normalizadas,  para manejar distintas situaciones, como discusiones, de forma asertiva. Te explicamos las más comunes, para que puedas ir derivando distintas discusiones con el objetivo de evitar conflictos mayores y poder exponer tu postura.
     
    Técnica del banco de niebla. Dar la razón al interlocutor para evitar subir la agresividad del conflicto, con el objetivo de poder meter baza cuando se tranquilice. No se trata de darle la razón “como a los locos”, porque eso agravaría el debate; pero si en no quitársela, de momento, para dejar que se desahogue.

    – ¡No me entiendes nunca!
    – Vale, es posible.
    – ¿Ves?, lo admites.
    – Puede ser error mío, no te digo que no
     
    Técnica del disco rayado. Repetir de forma calmada una “excusa” o explicación, intentando calmar.

    – ¡Te dije que revisaras los datos de este informe! Haces siempre lo que te da la gana.
    – Estaba haciendo dos cosas a la vez, dime que está mal.
    – Que no te excuses, ¡Qué al final nunca haces lo que se te pide!
    – Ya te digo que en esta ocasión estaba con dos cosas, y puede ser que no haya entendido bien.
     
    Técnica de la pregunta asertiva. Se trata de romper la discusión con una pregunta que te ponga de parte del que discute. ¿No puedes con ellos? Alíate.

    – Nunca estás de acuerdo con nada de lo que necesitamos.
    – Vale, dime en que puedo ayudar ahora mismo para que esto salga adelante
     
    Otras técnicas comunes pueden ser la de buscar una forma de aplazar la discusión en un momento caliente; “Ahora mismo no vamos a entendernos, tomemos algo y hablamos después más calmados”, o separar tu opinión de tu forma de ser “No es que me disguste esto, es que en este caso concreto, pienso que…”,  pueden orientarte y ayudarte a la hora de llevar los debates a un terreno donde te sientas más cómodo.

     

    ¿En qué te puede ayudar la asertividad en la búsqueda de empleo?

     
    El INAEM (Servicio Público de Empleo de Aragón) , publica en su blog unas recomendaciones para tener una conducta asertiva durante las distintas fases de un proceso de selección.

    En muchas ocasiones, cuando no se supera una entrevista de trabajo, una de las causas es la falta de asertividad del candidato, que no ha sabido comunicarse correctamente, o lo hizo de modo agresivo e inadecuado desde la perspectiva del entrevistador.

     

    En la entrevista de trabajo, la actitud asertiva es fundamental:  saludar con seguridad, ser sincero, utilizar vocabulario positivo, reforzar los logros propios, reformular positivamente las objeciones para convertirlas en argumentos a favor y emplear correctamente la comunicación no verbal.

     

    La asertividad en el trabajo

     
    En el entorno laboral nos encontramos con muchas situaciones dónde nos cuesta imponer nuestros derechos, legales y personales, al entender al interlocutor como una figura superior o establecer relaciones con nuestros clientes.

    No dejes que el organigrama o la antigüedad del contrario en cualquier disputa, opinión o conversación prevalezca sobre ti. Actúa exactamente igual que en los consejos anteriores. Hazte valer como persona y pon a la otra persona en el punto en el que te pone a ti cuando te expresa sus necesidades.
     
    ¿El cliente tiene siempre razón?  En unas ocasiones si y en otras no.  A lo que si tiene derecho es a recibir siempre un trato correcto y que hagamos todo lo que esté en nuestras manos para prestarle un buen servicio, pero esto no implica una sumisión incondicional a sus exigencias.   En la oferta de empleo que comenzamos analizando en este artículo se entiende perfectamente que se exija asertividad a la governanta de  un hotel de cuatro estrellas, que tiene que moverse en el equilibrio entre garantizar la satisfacción de los huéspedes y coordinar el trabajo diario de un equipo de empleados, resolviendo conflictos en ambos casos.
     
    Tampoco tus jefes tienen siempre tiene razón.  Imagina que a unos días de tus vacaciones te piden que cambies todas las fechas por necesidad de la empresa.  Una actitud asertiva es la que tratará de evitar el conflicto, pero manejándolo con firmeza con las técnicas que hemos visto.   Muchas veces los jefes exigen esfuerzos a los empleados que saben que siempre van a decir “si”, ten eso en mente cuando te reclamen, porque a lo mejor se dirigen a ti para evitar la confrontación con el que si hace valer sus necesidades. ¿A que no lo habías visto así?

     

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    Un artículo de la redacción de Loentiendo.com

    la redacción de Loentiendo.comAbogados, Graduados Sociales y redactores especialistas en derecho laboral.


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