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En espera de sentencia en el macrojuicio de Deliveroo


 

 

En el juicio se discute un nuevo e inquietante modelo de relación entre empresa y trabajador. Guía para entender el conflicto de Deliveroo.

 

Guía para entender el conflicto laboral de Deliveroo

 
El pasado viernes 31 de mayo se celebró en el Juzgado de lo Social nº 19 de Madrid, el juicio en el que la Tesorería General de la Seguridad Social demanda a la empresa Deliveroo 1,2 millones de euros por cotizaciones de sus repartidores, al considerar que son realmente trabajadores por cuenta ajena de su plantilla y no autónomos, como sostiene la empresa.
 
Analizamos una demanda en la que están en juego las condiciones de trabajo de miles de repartidores.
 

¿Qué es Deliveroo?

 
Deliveroo es una empresa que surgió en Reino Unido y actualmente opera en todo el mundo. Su objetivo es sencillo: servir comida a domicilio, pero su éxito lo ha logrado gracias a una compleja plataforma tecnológica a través de una aplicación del teléfono móvil.
 
Cuando una persona hace un pedido desde su su smartphone para que le lleven a casa comida del restaurante de su barrio, el sistema coordina a las cuatro partes que intervienen en este proceso:  el cliente que hace el encargo para que le lleven la comida a casa, el restaurante asociado, que recibe en su terminal la orden para ir preparando el pedido concreto, el repartidor (llamado “raider”), que es un autónomo que recibe la orden de ir al restaurante a recoger el pedido y llevarlo al domicilio del cliente, y finalmente,  Deliveroo, que se encarga de cobrar el pedido al cliente y pagar al restaurante, al repartidor y quedarse con una comisión por esta labor de intermediario.
 
Todo este proceso se hace de forma automatizada, con un complejo algoritmo de inteligencia artificial que organiza los pedidos y coordina a los repartidores para hacerlo todo de forma eficiente y en muy poco tiempo.

 

¿Cuál es el problema laboral de los riders?

 
Los repartidores de Deliveroo, llamados “riders”, son en este momento trabajadores por cuenta propia, dados de alta como autónomos.  Ellos aportan su medio de transporte, que puede ser una bicicleta, una moto, o incluso hacen entregas viajando en metro o autobús y teóricamente, organizan su tiempo de trabajo a voluntad, decidiendo cuántas horas al día quieren trabajar y qué días de la semana hacerlo.
 
El problema de este sistema es algo que ya hemos analizado en el blog:  un autónomo que realiza este tipo de trabajo se encuentra mucho menos protegido que un trabajador por cuenta ajena.   La empresa no cotiza por el autónomo, sino que tiene que ser él mismo quien abone sus propias cuotas de la Seguridad Social.  No tiene vacaciones pagadas, ni permisos retribuidos. No está protegido por un convenio colectivo ni legislación laboral y sin embargo queda sometido a situaciones de máxima presión y precariedad laboral, con retribuciones netas que en muchos casos quedan por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
 
El reciente fallecimiento en accidente de trabajo en Barcelona de un repartidor de la plataforma Glovo ha puesto en evidencia la falta de control de las empresas sobre sus colaboradores. En muchas ocasiones, los propios repartidores titulares “subcontratan” sus encargos, facilitando a inmigrantes en situación irregular sus contraseñas de acceso a la aplicación para que sean ellos los que lleven a cabo la entrega.
 
¿Por qué eligen las plataformas digitales como Deliveroo o Glovo el sistema de contratar con autónomos?
 
Para las empresas es mucho más rentable contratar así a trabajadores. Ahorran costes y ganan flexibilidad. Esto ha dado lugar al fraude de los “falsos autónomos”, que son trabajadores que deberían estar dados de alta como empleados por cuenta ajena, con un contrato laboral y que sin embargo aparentemente figuran como trabajadores por cuenta propia, con toda una serie de desventajas.
 

En este caso, lo que está en discusión es si los repartidores son realmente trabajadores autónomos, como defiende Deliveroo, o realmente son trabajadores de esa empresa que deberían estar dados de alta con un contrato laboral, como sostiene la mayor parte de repartidores, los sindicatos, la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social.

 

   

 

La demanda contra Deliveroo

 
La plataforma tecnológica de Deliveroo ha dado lugar a un tipo de relación de trabajo que hasta ahora el legislador no ha sido capaz de regular con claridad.  Entre los propios Juzgados de lo Social hay sentencias dispares: algunos han reconocido el carácter laboral de la relación, pero también es cierto que otros han considerado que el repartidor es verdaderamente un autónomo y su relación con Deliveroo es la de un contrato de arrendamiento de servicios mercantil, no laboral.
 
En este punto y debido a múltiples denuncias de trabajadores y sindicatos, ha intervenido la Inspección de Trabajo y Seguridad  Social en distintas Comunidades Autónomas (Valencia, Madrid, Cataluña, etc) elaborando informes en los que los inspectores consideran a los repartidores de Deliveroo como falsos autónomos que deberían estar dados de alta como empleados por cuenta ajena, ya que es la empresa la que fija los precios, ordena los pedidos y organiza los horarios de trabajo, con lo que la autonomía del rider realmente es mínima.
 
Como consecuencia de este tipo de actas de inspección,  la Seguridad Social debe dar de alta de oficio a los cientos de trabajadores afectados, imponiendo a la empresa un recargo en las cuotas a la Seguridad Social del 20% y el alta con efecto retroactivo.
 
Frente a esta sanción, la empresa puede formular alegaciones y este es el punto en el que nos encontramos en el llamado “macrojuicio de Deliveroo”, que se ha celebrado en Madrid y está ya visto para una sentencia que conoceremos a lo largo del mes junio.

 

¿Por qué es tan importante este juicio?

 
En esta sentencia no se decidirá tan solo la suerte de los 532 repartidores que han demandado en Madrid, sino que también afectará al resto de repartidores de la empresa a nivel estatal (más de 4.000 en toda España) y a los de otras plataformas con modelos similares, como Glovo, que tiene a más de 8.000 o Ubereats.
 

No solo están en juego las condiciones de trabajo en España de más de 12.000 repartidores de comida a domicilio a través de plataformas digitales, sino las de los miles de nuevos empleos que se van a generar en el futuro con la incorporación de este tipo de tecnologías.

 
Tras las primeras actuaciones de la Inspección de Trabajo, Deliveroo modificó los contratos con los riders, reconociéndoles como Trabajadores Autónomos Económicamente Dependientes (TRADE), un sistema que otorga algunos derechos al autónomo cuya facturación depende en más de un 75 % de un solo cliente, pero que sigue negando el carácter laboral de la relación.
 
Recientemente, la Dirección General de Trabajo ha publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) una orden por la que se amplía la vigencia del Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería (ALEH) y que como novedad, incluye al colectivo de repartidores de comida a domicilio. En caso de que tras la sentencia fuera confirmado el carácter laboral de la relación con los riders, estos trabajadores pasarían a quedar amparados por las condiciones de ese Acuerdo.

 
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En espera de sentencia en el macrojuicio de Deliveroo
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2 comentarios en “En espera de sentencia en el macrojuicio de Deliveroo”

  1. Muy lamentable, ya en los años 80 los mensajeros con moto estábamos en las mis las mismas condiciones laborales que ahora. Además de las muchísimas personas que tuvieron gravísimos accidentes que incluso les costó la vida y ahora los gobernantes se hacen los sorprendidos. No se avanzado nada y se continua permitiendo.

    • Sin embargo, hoy en día hay empresas que tienen repartidores a domicilio (Telepizza, por ejemplo), que si cumplen la legislación y los tienen dados de alta en el régimen general y asegurados, con derechos laborales, luego no es imposible hacerlo.…   ( ) cada comentario recibe su respuesta completa por email

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