Corrupción y el fraude, lastres para reducir el paro

Publicado el avance del barómetro de marzo del CIS, más de un 80% de los encuestados consideraba el paro como el principal problema de España y un 50%, la corrupción y el fraude.

 

¿Se podrá salir de la inadmisible tasa de paro actual si antes no se reduce el fraude y la corrupción?

Fecha publicación: 09/04/2015
 
El avance de datos de la última encuesta del CIS es demoledor: más de un 80% de los encuestados considera que el paro es el principal problema de España, seguido de la corrupción y el fraude (50%).
 
¿Qué sucede cuando la mitad de la población identifica a la corrupción y el fraude como principales problemas reales, por encima de otros como el estado de la sanidad, la educación, o la justicia?
 
La impresión generalizada es que ya no estamos ante casos puntuales, sino ante una lacra que afecta a diferentes niveles de la administración pública.   La organización Transparency International elabora todos los años un ranking internacional de percepción de ausencia de corrupción en el sector público.  En el de 2014 se situaba a nuestro país en el puesto 37º, cuando hace tan solo diez años estábamos en el nº 22, al mismo nivel de Francia. Hoy Francia está 10 puestos por encima de nosotros.
 
Si la corrupción es el lado “público” de este mal, el fraude es la vertiente privada.  Fraude fiscal, fraude en las contrataciones laborales, fraude en los cursos de formación.  El tamaño de la economía sumergida en España equivale al 24,6% del PIB.
 
Tomando como referencia los datos del eurobarómetro publicados por Economistas frente a la crisis “el 52% de las empresas españolas considera que la única manera de triunfar en el mundo empresarial es disponer de contactos políticos y el 97% declara que la corrupción está muy extendida en España. El 83% de las empresas españolas considera que la corrupción está muy extendida en la contratación pública gestionada por las autoridades nacionales y el 90% en la gestionada por las autoridades locales”.

 

¿Cómo impiden la corrupción y el fraude luchar contra el paro?

 
Todos los analistas coinciden en que se tardarán décadas en recuperar el nivel de empleo anterior a la crisis y los más contundentes afirman, sin dudarlo, que jamás volveremos a esas tasas de ocupación.
 


 
La crisis del empleo actual en España se debe, entre otros factores, al cambio de modelo productivo que se está produciendo a nivel mundial y para el que nuestros trabajadores y empresas no están preparados.
 
Más allá de medidas para favorecer la contratación, los expertos también coinciden en señalar que la inversión en formación, investigación y desarrollo es una de las pocas medidas que se pueden considerar eficaces para enderezar el rumbo del empleo, en un mundo ya totalmente globalizado donde las batallas contra la competencia se libran a nivel internacional.

 

¿Hay recursos suficientes para financiar este cambio en la formación y en el sistema productivo?

 
Los hubo.  Recursos propios de nuestro país y de la Unión Europea, pero se han dilapidado en gastos inútiles, fraude y corrupción.
 
Tenemos la absurda sensación de que quien roba de lo público, no roba de nadie. Parece natural hablar de que los contratos públicos llevan una comisión o “mordida” para los intermediarios que suele estar por encima del 5%, como se está poniendo de manifiesto en varios procesos judiciales en curso. El sobrecoste de un 5% en un contrato público de 100 millones de euros supone un robo de 5 millones de euros de las arcas públicas, que se están pagando de más por un servicio que debería costar menos y que se podría destinar a servicios sociales, sanidad, o educación o formación.
 
Un estudio (pdf) de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, publicado en la Revista de Economía Aplicada, cifraba el coste social de la corrupción en 40.000 millones de euros, utilizando técnicas para calcularlo en función del modo en que la corrupción afecta a la calidad de vida de los ciudadanos.
 
Si tenemos en cuenta que los presupuestos para políticas activas de empleo para 2015 serán de 4.700 millones de euros, podemos llegar a la conclusión de que si nuestro nivel de fraude y corrupción no se hubiera duplicado en la última década, habría recursos suficientes para abordar de forma más eficaz la lucha contra el desempleo.
 
La corrupción y el fraude crean miseria.  Competir contra las economías de los países honrados va a resultar cada vez más difícil.
 

Compártelo

Loentiendo es un portal de colaboradores independientes. Toda la información tiene un carácter meramente orientativo. Confírmela siempre en los Boletines Oficiales (legislación española), Servicios de información de las Administraciones Públicas o con su asesor legal.