Becarios en los medios de comunicación. El trabajo sin derechos

En los medios de comunicación, tener becarios es una práctica habitual que en muchos casos encubre puestos de trabajo reales. Informe de la La sección de prensa y agencia de noticias del sindicato CNT.

“Becarios en los medios de comunicación”.  Un informe del sindicato CNT

 
Emplear becarios sin remuneración, o con becas muy por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, es una práctica lamentablemente extendida en muchos sectores, como por ejemplo, en los medios de comunicación.

La sección de prensa y agencia de noticias del sindicato CNT ha publicado el informe “Becarios en los medios de comunicación” (pdf), con el objeto de sacar a la luz las injusticias que acompañan a los supuestos periodos de formación.
 

Son jóvenes con muchas ganas de trabajar y generalmente, muy competitivos. Este suele ser el perfil de los miembros de uno de los gremios más indefensos y numerosos de España, caldo de cultivo para que las empresas que quieran tener trabajadores y trabajadoras a bajo coste y de las que puedan prescindir libremente, cuenten con la posibilidad de hacerlo.

 
¿Qué es un becario?
 
Podemos encontrar muchas definiciones diferentes, pero todas con una idea común que tienen claro hasta en la Wikipedia: “El concepto moderno de becario nos acerca más al de un estudiante que, dentro de un organismo público o privado, puede realizar prácticas en empresas, ya sea con retribución económica o sin ella, con el objetivo de ir adentrándose en el mundo laboral o prestando el conocimiento adquirido en sus estudios para desarrollar proyectos o investigaciones”

Así que un becario no es más que una persona que realiza tareas en la empresa con el objeto de aprender, formarse, y adquirir práctica; y normalmente, bajo supervisión o tutoría. Y es que las diferencias entre un becario y un trabajador son, desde el punto de vista legal, indiscutibles.
 

Un becario no trabaja, se forma. Sin embargo, la gran mayoría de becarios y estudiantes que realizan prácticas están realmente encubriendo un puesto de trabajo.

 
Mas del 70% de los becarios reconoce abiertamente estar trabajando efectivamente en la empresa donde se supone está aprendiendo.


 

 
 

A todo esto hay que sumar la gran cantidad de relaciones (con contrato laboral o no), convenios de prácticas, curriculares y extracurriculares; así como programas para el empleo, que permiten desde un punto “legal”, tener a un estudiante o recién titulado a disposición de los empresarios, con una excusa educativa.
 


 

10 fórmulas legales para trabajar por menos

 
El informe de CNT, recoge y desgrana los diez tipos de contratos y convenios que existen actualmente de carácter formativo, dónde la mayoría no otorga al beneficiario una relación laboral con la empresa.

Esta maraña de opciones “legales” deja a los estudiantes y trabajadores en un punto en el que a veces ni siquiera conocen el tipo de relación que les une a la empresa, ni los derechos que conlleva.

En el último mes, por ejemplo, y con motivo de las convocatorias del 8 de marzo, se han multiplicado en las redes sociales las dudas entre los becarios y prácticas, porque no tenían muy claro si podían hacer o no huelga. Si ya es difícil entender que la huelga es un derecho solo de empleados por cuenta ajena, imaginad lo que es descubrir que no te afecta porque no eres un “trabajador”, aunque estés efectivamente realizando un trabajo.

La mayoría no recibe aportación ninguna, o es muy escasa, no tienen derecho a vacaciones, ni pagas extras (de sueldo en si ya ni hablamos), no cotizan a la Seguridad Social (excepto en convenios concretos educativos), no se les reconocen las horas extra…etc.

Se estiman solo en unos 80.000 becarios los que cotizan a la Seguridad Social por el tipo de becas que perciben. Pero aunque tengan cubiertas algunas contingencias, siguen sin cotizar para el paro.

En los pocos casos en que si cotizan, el tiempo trabajado no computa obligatoriamente (salvo que así lo exprese su convenio colectivo), a efectos de antigüedad en la empresa, ni te exime del periodo de prueba. Vamos, que si después de meses en una empresa, consigues que te contraten, pueden volver a “probar” tu validez como trabajador, lo cual es absolutamente ridículo.

El informe de la Sección de prensa y agencias de noticias del sindicato CNT, señala directamente a los Convenios de Cooperación educativa, ya que precisamente uno de los perfiles más demandados para cubrir vacantes, con esta facilidad legal, son los de comunicación audiovisual, periodismo y relaciones públicas.

Y si, resaltamos lo de “demandados” y “vacantes”, porque si nos damos una vuelta por las páginas de empleo, resulta curiosa la gran cantidad de ofertas que precisan de becarios y prácticas. ¿Tanta necesidad tienen las empresas de ofrecer formación de forma altruista a los estudiantes?

Dejando de lado la respuesta obvia a esa pregunta, y siguiendo con esas ofertas, lo que más llama la atención es el alto número de personas que responden rápidamente inscribiéndose en las mismas, aún a sabiendas de que o no van a cobrar o van a recibir una prestación muy escasa.

 

¿De qué se mantiene un becario?

 
De la ilusión de quedarse en la empresa. Y podemos parar de contar ahí.

Las estadísticas no mienten, casi un 60% de alumnos que realizan prácticas no recibe un solo euro como ayuda, y de los que si disfrutan de alguna retribución, la mayoría no puede ni costearse vivir, y la dedica a cubrir el transporte.

Si miramos titulares de prensa y diversas iniciativas en redes sociales, observaremos que la mayoría de las encuestas lanzan una pregunta concreta: ¿Debe cobrar el becario por su trabajo?

Esa pregunta, aunque a la vista parezca sencilla, esconde una máxima que parece ser que desgraciadamente tenemos asumida, el becario trabaja.

¿La solución es pagarles?

En un principio puede parecer justo establecer legalmente un sistema que les garantice ciertas retribuciones, que les permitan cubrir al menos los gastos. Pero si tenemos en cuenta que la mayoría de ellos está cubriendo un puesto de trabajo, ¿no sería mejor reconocer como relación laboral todos aquellos casos en los que realmente no existe intención de formar?

 

Menos becas y más contratos

 
El citado informe de CNT coincide con la opinión de muchos laboralistas expertos, que no acaban de ver con buenos ojos la proposición de ley presentada al Congreso el pasado mes de septiembre, porque aunque recoge de forma explícita que las prácticas académicas no pueden sustituir prestaciones laborales propias, creen que el debate que se ha originado en torno a la problemática, está derivando a una petición, por parte del sector estudiantil, de regular de forma legal un trabajo encubierto, y que los esfuerzos deberían orientarse en acabar con el fraude, no a crear un nuevo sistema mixto entre educación y empleo.

En definitiva, aluden y con razón, a que ya existe un texto que reconoce los derechos de muchos de esos becarios, el Estatuto de los Trabajadores, y que lo que hay que hacer es establecer medidas extraordinarias para que desde las instituciones, especialmente desde Inspección de Trabajo, se persiga la lamentable práctica tan habitual de cubrir puestos de trabajo con estudiantes o recién titulados.

También conocimos hace poco una noticia muy comentada, donde Inspección de Trabajo instaba a la Universidad Autónoma de Madrid a pagar casi 300.000 euros, en concepto de atrasos a la Seguridad Social, de 376 becarios, que en realidad estaban ocupando un puesto de trabajo.

Es bastante desolador que organismos públicos sean los que cometan fraude de forma tan habitual a la hora de emplear becarios para cubrir puestos de trabajo.
 


 

 El miedo de los becarios a denunciar

 
Aunque la jurisprudencia les de la razón, no esperes que un becario se atreva fácilmente a denunciar fraudes y reclamar ante los tribunales. Esto ya se hace de forma muy escasa desde la posición de contratado, por miedo a las represalias, así que es fácil imaginar lo que supone dar ese paso cuando ni siquiera tienes contrato y tienes miedo a cerrarte puertas.

Solo en casos muy mediáticos, como en el conocido de los becarios de los chefs de la guía Michelin, donde salieron a la luz condiciones infrahumanas de jornadas laborales interminables y hacinamiento en pisos, se acaban tomando cartas en el asunto por parte de sindicatos grandes e iniciativa propia de la administración pública, pero desgraciadamente, como en todos los casos de injusticias laborales, no se mueve un dedo hasta que el hecho, aun siendo comúnmente conocido, no tiene repercusión pública en forma de crispación.

 

Los contratos formativos: otro coladero para la precariedad laboral

 
Existen trabajos que si que están reconocidos mediante un contrato laboral, como los contratos para la formación y el aprendizaje y el contrato en prácticas, que aunque si gozan de los derechos que otorgan Estatuto y convenios, también se han convertido en una forma más de conseguir mano de obra barata.

El contrato en prácticas, por ejemplo, establece que el trabajador puede cobrar el primer año el 60% del salario que marque el convenio para su categoría (no pudiendo bajar, por supuesto, del SMI). Esto propicia que el empresario, una vez que el trabajador superado el primer año, (o con suerte el segundo, que cobraría un 75%), no le renueve, porque ¿por qué pagar más cuando tiene una nueva remesa año tras año de recién titulados?

Los sindicatos, por ejemplo, denuncian que esta práctica es bien conocida por la mayoría de empresas privadas de transporte sanitario que mantienen contratos públicos. Cada año renuevan el personal técnico, conductores y ayudantes, no renovándoles los contratos, y volviendo a emplear a un montón de personas que acaban de terminar sus estudios y que la ley permite pagarles menos.

Los trabajadores con contratos para la formación y contratos en prácticas no son becarios, pero sufren de primera mano la temporalidad y precariedad. Cobran, si, pero menos que los “afortunados” compañeros que estén contratados de forma indefinida, haciendo el mismo trabajo, y con la misma responsabilidad que ellos.

 

Cómo regularizar las situaciones de ilegalidad de un becario

 
El informe de CNT propone una reforma legal para la derogación de este tipo de becas irregulares y que se favorezca la contratación fija y directa.

Para los becarios que se encuentren en situación irregular, considera tres posibles salidas:
 

  • Que la empresa de forma voluntaria regularice la situación de estos trabajadores.
  • Que Inspección de Trabajo obligue a la empresa a regularizar la situación imponiendo, además, una sanción.
  • Que se demande a la empresa y que como consecuencia de esto, los juzgados de lo Social den por demostrada la existencia de relación laboral entre el becario y la empresa.
  • En los dos últimos casos es fundamental la recopilación de pruebas e indicios del encubrimiento de un puesto de trabajo bajo la apariencia de una beca.

     

    Fuente documental:
     
    Presentación del informe: CNT, Sección de Prensa y Agencias de Noticias.
     
    Informe en pdf:
     

    Descargar pulsando aqui (PDF, 2.14MB)



     

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    Cómo denunciar una infracción laboral
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    Un artículo de la redacción de Loentiendo.com

    la redacción de Loentiendo.comAbogados, Graduados Sociales y redactores especialistas en derecho laboral.



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